De aquí a Lima

De aquí a Lima. Así de grandes eran las ganas que tenía de hacer este viaje, y todavía me cuesta creer que esté escribiendo las primeras líneas del que durante los próximos meses será mi cuaderno de bitácora. Me hacía mucha ilusión tener un punto de encuentro donde ir compartiendo esta experiencia con todos vosotros y espero que a través de estas líneas nos sintamos más cerca, de manera que cerrando fuertemente los ojos podamos sentirnos conectados a través de una línea recta imaginaria de miles de kilómetros.

La primera vez que supe de la existencia de los billetes RTW (billetes combinados de avión especialmente pensados para dar la vuelta al mundo) fue en Budapest. Había ido a visitar a un amigo que estaba allí de erasmus y en uno de los miradores sobre el río Danubio le pedimos a un señor (en inglés) si nos podía hacer una foto. Al girarse se puso a hablar con su mujer en castellano, y al darnos cuenta de que compartíamos lengua materna tuvimos el arrebato típico de intercambiar unas palabras. Nos empezó a contar, con toda la naturalidad del mundo, que él y su mujer llevaban ya un tiempo jubilados y estaban dando la vuelta al mundo. Nos explicó lo sencillo que les había sido configurar la ruta por internet y comprar el billete, y aquello despertó en mí esa curiosidad por un viaje de estas características. Al cabo de unos días y ya de vuelta en Madrid recuerdo que una noche antes de acostarme me conecté a internet para saber más sobre ese billete tan curioso del que nos había hablado aquel entrañable matrimonio mexicano. Ese día me fui a dormir con una sonrisa en la boca, y empecé a soñar…

No sabría recordar el momento exacto en el que la idea real de dar la vuelta al mundo fue tomando forma en mi cabeza por primera vez. Tomar una decisión así es algo que va creciendo dentro de ti muy lentamente sin apenas darte cuenta, y aunque durante mucho tiempo no te acuerdes de ello en el fondo sientes que siempre está ahí latente. Al principio lo ves como uno de esos típicos sueños que siempre lo cumplen otras personas hasta que un día piensas, ¿y por qué yo no puedo hacer algo así? En ese momento comienzas a confiar en los astros, dicen que a veces se alinean y te muestran el camino a seguir en la vida para hacer algo… pero muchas veces pasan los años y no se alinean por si solos, entras en la vorágine del día a día y la rutina no te deja en paz. A todo esto hay que añadirle también que la zona de confort, reconozcámoslo, tiene un punto de adictiva. Tras pensarlo mucho durante el último año tuve la certeza de que estaba en mi momento vital para cumplir este sueño, era ahora o nunca. Y quise que fuera ahora, así que decidí pasar a la acción y empezar a darles pequeños empujoncitos a esos perezosos astros (sin que me vieran, para que no me sacaran tarjeta) para ver si conseguía alinearlos, y ahora mismo los veo formando una perfecta fila india. Si los astros no se alinean, empújalos tú.

Poco a poco empiezas a mirar foros de viajes, blogs de otros viajeros que han hecho algo parecido y sabes que realmente deseas hacerlo cuando te visualizas siendo tú el protagonista de todas esas aventuras. El primer día que entras en la página de configuración de la ruta y tras diseñar un primer boceto de viaje sobre el mapamundi pinchas en “guardar itinerario” sientes como que has dado un pequeño paso más allá de ese click de ratón, le acabas de poner cara a un sueño. Al cerrar el portátil te quedas con la mirada perdida unos segundos, se te escapa una sonrisa nerviosa y es la primera vez que te viene un pensamiento a la mente: “¿te imaginas?”. Al fin y al cabo la web todavía no te ha solicitado los datos de la tarjeta de crédito, así que en ese punto soñar sigue siendo gratis…

 

Anuncios

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑